miércoles 17 de octubre de 2007

"Nací para tumbarte en un lecho de rosas."

Vuelvo a vuestros brazos, con un poco de tardanza pero sin duda en bastante menos que lo que me llevó rumiar mi anterior entrada.

Me siento extrañamente bien, pese a que ninguno de mis problemas está resuelto - de hecho, estoy buscando trabajo de nuevo. El puesto anterior no terminaba de convencerme de cara a compatibilidad con mis estudios. Esta sensación positiva no me es nueva: hace ya tiempo que vengo sintiendo con cierta frecuencia lo que llamo una "feliz apatía". No se trata de la felicidad amarga del que asume la fatalidad sabiendo que al menos no es culpa suya, sino de un deliberado desdén por todos mis problemas reales. Me gustaría pensar que esto es como una suerte de terapia propia, una puesta a punto para fortalecerme ante los problemas que se amontonan ante mí y desintegrarlos en un solo golpe cuando haya vuelto a pleno funcionamiento. Realmente espero que así sea.

La escuela va, con sus mases y sus menos. Ya he aprendido a temer las clases de color y animación, en las que el arte se convierte en una lucha a muerte contrarreloj en la que está visto que, de momento, no estoy rindiendo demasiado. Cómic y dibujo son asignaturas a las que me he adaptado rápido, y dentro del nivel general de la clase me considero en una posición adecuada. Anatomía y escultura, las dos restantes y por las que sentía cierto pavor irracional antes de entrar en la escuela, se han revelado como asignaturas muy interesantes y con las que lo estoy pasando bastante bien, de momento.

Oigo bastantes quejas por la decisión de Valve Software respecto a la publicación de la gigantesca Orange Box, concretamente dos muy insistentes: la inclusión de Half Life 2 y Half Life 2: Episode 1 en el pack (comprensible para el jugador veterano), y la ausencia de doblaje al español en Half Life 2: Episode 2. Arriesgándome a un flaming colosal, alegaré ignorancia: pese a que sigo la evolución de la saga Half Life y de la tecnología Source con interés, mi falta de máquina suficiente para mover juegos muy sofisticados y de interés en shooters prima por encima de otros criterios. En cualquier caso, respecto a la inclusión de contenido redundante, creo que efectivamente no debe sentar bien haberse gastado dinero en un juego que acaban de relanzar con mejoras tecnológicas patentes. Pero al fin y al cabo, el juego del año 2004 -si no me equivoco- tenía el valor que tenía, y tiene el valor que tiene. Ahora el jugador no tiene los cincuenta euros del juego de entonces, sino los veinte a lo sumo que le pagarían por el actualmente. Y a fin de cuentas, incluir más contenido por menos precio (HL2 y HL2E1 salen básicamente gratis), especialmente cuando lo que se pretende es que los nuevos en la saga puedan disfrutar de ella con cierta integridad, nunca me va a parecer malo. Ya puestos en ese plan, qué puta Nintendo por sacar el Super Mario All Stars, o FX interactive por meter el Runaway original junto a su secuela. Yo que me compré el Super Mario World, tres mil pesetas a la basura.

Lo otro, el doblaje español (o mejor dicho, la ausencia del mismo)... pues era de esperar. Estamos en un mundo en el que los ciclos de desarrollo de más de tres años son mirados con sorna, y en el que publicadoras tan respetadas como Activision mutilan vilmente a potenciales joyas como Vampire: the Masquerade - Bloodlines para que el juego salga en navidad; práctica que cuenta cada vez más con el apoyo de un público descerebrado. Si se pretende que Valve saque de una vez HL2E2, TeamFortress 2 y Portal sin retrasos, es casi imposible permitirse el tiempo de localización más allá de la traducción de subtítulos. Y sí, vale que somos la tercera lengua más hablada del planeta, pero a ver si aprendemos un poquito de inglés. Al fin y al cabo no tenemos suficiente promoción de los desarrollos españoles como para justificar la presencia del idioma en el mercado de los videojuegos. Las cosas son como son. Si no participas en el juego, no esperes que te hagan reglas especiales...

Digo todo esto suponiendo que Alemania o Francia tampoco hayan recibido el juego con doblaje. Si lo han hecho, me retracto... pero sólo un poquito.

Y todos a leer o ver Monster, pero ya.

domingo 7 de octubre de 2007

Ah, the changing times! And the humanity!

Tras este largo intervalo de no actualización (y justo después de mi primera entrada, vamos bien...), vuelvo para divagar un poco sobre todo lo sucedido durante este período que he pasado de inactividad en el género del ensayo - género que comienzo a despreciar profundamente por razones que quizá deje para otra actualización (así ya iré con un tema preparado de antemano).

Muchas cosas han cambiado en el tiempo que he estado sin pasar por aquí. Vuelvo a ser estudiante, y lo que es más: comenzaré a trabajar en breve. Mis perspectivas son en realidad poco halagüeñas: me hallo ante un sombrío futuro con dos horas de vida para cada día de diario, y quizá demasiado cansancio para disfrutar las noches de fin de semana.

Pero esto es lo que hay: no puedo abandonarme eternamente al estilo de vida estático que he llevado estos últimos tiempos; y la tensión, los peligros y los nervios de la situación que se me avecina me hacen sentir más vivo que nunca. Cuanto menos tiempo me queda, más ideas tengo y mayor fuerza de voluntad para hacerlas realidad.

Actualmente me hallo estudiando un curso de creación gráfica en una escuela madrileña. Sólo llevo una semana ahí, pero por fortuna el ambiente es agradable: los profesores son simpáticos y ya he hecho migas con un par de compañeros. Empiezo en una ligera desventaja frente a otros compañeros: mi estilo de dibujo tiene un aspecto bastante primerizo comparado con algunos alumnos, pero lo cierto es que a cada día que pasa me siento más diestro con los lápices y con mayor voluntad de experimentar y crear cosas.

Por desgracia, mi trabajo -si bien en sí mismo tiene unas condiciones que me son bastante más satisfactorias que las del anterior puesto- unido a mis necesidades de sueño y mi horario de clases, deja mi franja de actividad libre en diario en un total de cuatro horas, en las que realmente estoy muy cansado como para poder dedicarme a cualquier otra cosa con una concentración adecuada. Veremos cuánto tiempo aguanto -o me aguantan- en el puesto actual, no sé.

Por supuesto, he tenido que despedirme ya de ciertas cosas. Una baja importante son las clases de japonés: nunca las tuve de una manera muy estable pero fueron muy divertidas y aprendí muchísimo con mi profesora, a la que echaré bastante de menos (¡un besazo!). Mis idas y venidas con mis compañeros de andadas en Marmotfish se verán bastante más limitadas, imagino. Dudo mucho que vaya a dejar de verles, sin duda - pero ya he tenido que anular mi presencia en ciertas actividades que hasta ahora había llevado a cabo con ellos de manera más o menos regular (para el tiempo que llevo colaborando con ellos).

Nuevos tiempos, nueva gente - o no tan nueva. Conocidos a los que llevaba años -literalmente- sin ver o hablar por unas causas u otras, han aparecido de nuevo en mi vida con distintas consecuencias. Unos de cerca, otros de tan lejos como Hong Kong. No me parece bueno dejar de mantener contacto con gente, pero hay cierto placer inherente a ver cuánto cambian ciertas personas -las que me gustan- en relativamente poco tiempo. Es algo de lo que no me doy cuenta fácilmente cuando "convivo" con ellos y que me gusta apreciar. Me halaga asímismo que la gente que no me ha visto en mucho tiempo me encuentre cambiado: a mis ojos una persona inmutable es poco mejor que un cadáver. Hay alguna gente realmente nueva, como los dos o tres compañeros que he conocido en la escuela. No puedo decir mucho de ellos, salvo que son simpáticos y una compañía agradable a la hora de enfrentarse a los etéreos requerimientos de la creación artística (oh-là-là!).

Tantos cambios tan drásticos... pero creo que estaré a la altura de ellos. Me dejo cosas por comentar: me gustaría haberos hablado de cosas más etéreas o de videojuegos (Stranglehold es genial y los sietes de la prensa no hacen justicia a la sensación de puro poder que te invade en controlar a Chow Yun-Fat, empapándose de la sangre de sus enemigos y repitiendo el papel que iba en sus genes). Pero bueno, así habrá actualizaciones.

Quizá en otra semana, ¡quién sabe!