No hace mucho que se produjeron las declaraciones del Dr. James D. Watson en las que vinculaba los rasgos raciales a la inteligencia. Estos comentarios, sin duda de carácter racista, han creado bastante revuelo en la comunidad científica.
En otro momento yo probablemente me hubiese mantenido indiferente: la mayor parte de los racistas que conozco lo son por ignorancia, e incapaces de presentar argumentos mínimamente sólidos con los que apoyar su razonamiento. No es que yo vaya a pretender que haya razones que legitimen el racismo, cosa que estoy muy lejos de defender. No obstante, en la actualidad tampoco me parece muy descabellado ser racista y tener sentido común - llamadlo escepticismo ante la verborrea pseudolibertaria de mis quince años, si queréis.
No obstante, las declaraciones de este notable científico me dejaron pensando. Imaginad cuánto he pensado al respecto, que no he decidido escribir sobre ello hasta que he tenido una opinión definitiva sobre el asunto.
Mi recepción de estos comentarios fue negativa. No ya porque no comparta el racismo, sino por el mero hecho de que el comentario científico debería aspirar a cambiar la sociedad, pero nunca enfrentarse directamente a ella. Tales muestras de indiferencia hacia la opinión pública atraen los fuegos del fundamentalismo, el fanatismo, la antiintelectualidad y la plaga de la "corrección política", pues el vulgo tiene su propia opinión en muy alta estima. Y sinceramente, no creo que esté la situación como para provocar una nueva era de desprecio a la razón.
No obstante, no podía evitar preguntarme qué impulsaría a este ilustre señor a decir algo así... una persona de demostrada virtud intelectual debe tener alguna razón para creer que los humanos negroides son intelectualmente inferiores, independientemente de lo errada que pueda ser, ¿no? Además, es interesante remarcar que el Dr. Watson se sentía preocupado por el futuro de la población africana, luego su comentario no puede venir de una mera intención ofensiva.
Mi conclusión es que Watson probablemente habló desde una perspectiva anticuada (en los años 40, más allá de con quién estuviese en guerra, Estados Unidos todavía estaba lejos de erigirse en paladín de la igualdad de oportunidades) de un problema cuya verdadera naturaleza ha fracasado en aprehender, posiblemente condicionado por su trasfondo como notable geneticista.
Creo que Watson es consciente de un problema muy real, y es que hay regiones en el mundo que están en una situación francamente perturbadora y que, si bien pueden existir -y existen- intereses externos en el mantenimiento futuro de esta circunstancia, algo tiene que haber en los propios habitantes de estas regiones que les incapacite para al menos intentar mejorar su situación. Es imposible que todo un continente tan gigantesco como África no pueda plantar resistencia al egoísmo occidental sin que haya al menos un principio de voluntad servil por su parte - no ya de los individuos que habitan las naciones, sino de las estructuras que les rigen.
El problema en la óptica de Watson es que su balanza existencial está desequilibrada hacia el objeto de su afecto: los genes. No es nada malo - la subjetividad es humana. No es descabellado por tanto, desde su óptica alterada, pensar que la población negra padezca de una "maldición" genética que les haga incapaces de enfrentarse a la voluntad engañosa, embaucadora y retorcida del hombre blanco. No son necesariamente más tontos. ¿Quizá genéticamente ingenuos...?
Yo, particularmente, no comparto esto. La mayor parte de la neurociencia actual ya ha transcendido la época en la que los genes lo dictaban todo, y es en general un hecho convenido por el grueso de la comunidad científica que el desarrollo final de la psique humana está desconectado, en casi infinitos niveles de abstracción, del genoma. No me parece absolutamente imposible que los genes puedan provocar inferioridad intelectual en determinadas razas, pero de momento no se ha dado ninguna circunstancia que permita considerar esa tesis como válida. Y todas las pruebas experimentales apuntan a lo diametralmente opuesto.
Mi opinión, por tanto, coincide bastante más con la del Sr. Richard Dawkins, que no casualmente ya salió previamente en defensa del Dr. Watson contra el escarnio público (como podrán comprobar, Watson es todo un Relaciones Públicas de la comunidad científica...). Dawkins es particularmente conocido por haber iniciado el estudio de la teoría memética, y por haber establecido unas bases del desarrollo humano que transcienden la genética - esto es, la cultura como un elemento constitutivo de nuestra base biológica.
Puede sonar un tanto rancio defender que existan culturas superiores e inferiores. En efecto, es muy fácil aplicar este argumento a razones fanáticas y chauvinistas: las religiones en sí apelan frecuentemente a la superioridad de las formas de vivir que ellas "crean" para instar a sus creyentes a la agresión contra los infieles. No obstante, el argumento en sí, más allá de sus aplicaciones afortunadas o desafortunadas, no es ninguna tontería. Llevamos teniendo desde tiempos inmemoriales un concepto de "lo humano". Tanto en occidente como en oriente, pensadores de lo más variopinto llegaron a ideales universales a los que todo individuo debía aspirar. Quien renunciaba a ellos, o quien atentaba activamente contra ellos, era menos que humano: infahumano, animal, antisocial. Tan antiguo como el agua, el espacio, y el tiempo.
En la actualidad, apelamos a "la tolerancia entre culturas". Pero lo cierto es que no parecemos capaces de entender el significado de la cultura, en todas sus dimensiones. No sólo las catedrales, las pinturas, las lenguas, la ciencia o la literatura son cultura. La guerra, la violación, la tortura, la represión más sangrienta, la irracionalidad y el comportamiento más animal son también cultura. Apelar a la "tolerancia entre culturas" no es sólo pedir que toleremos que una niña musulmana pueda llevar su pañuelo en clase, cosa que francamente me trae sin cuidado y creo que debería depender íntegramente de las normas de conducta del colegio. Apelar a la "tolerancia entre culturas" significa respetar que en ciertos países se practique la mutilación sexual, que en otros sitios se considere normal masacrar a ciertos grupos de gente. La "tolerancia entre culturas" significa aceptar pretensiones etéreas como algo que legitime moralmente los asesinatos de ciertos individuos.
Dawkins ya comentó en su tiempo cómo era una tontería afirmar que la cultura islámica no tenía nada que ver con los atentados del 11 de septiembre de 2.001: más allá de las motivaciones políticas y la maquinaciones internacionales que pudiese haber tras el plan, la mano ejecutora actuó envalentonada y enceguecida por la ignorancia que promovía la cultura en la que fue educada.
Aplicado a África, esto significa que hay que acabar con el romanticismo de ciertos individuos que afirman la necesidad de "conservar las formas de cultura nativas". Las formas de cultura que prevalecen en África están causando un retraso insostenible, y fuerzan a los habitantes (biológicamente iguales que nosotros) a vivir como seres inferiores a humanos. El único modo de que estas gentes puedan tener una posibilidad de sobrevivir en el mismo mundo que nosotros es adoptar las formas de cultura que se han probado más eficaces en sobrevivir. La educación en una forma de vida a la altura del futuro es esencial. ¿Paternalismo colonialista? Probablemente. No olvidemos, sin embargo, que el paternalismo colonialista romano sacó a Iberia del canibalismo y un tribalismo casi animal, y que probablemente el vertiginoso ascenso de los países asiáticos en la balanza mundial no se hubiese dado sin el aprendizaje de siglos pasados bajo el dominio de blancos estúpidos.
En definitiva, Watson está equivocado: no debe preocuparse por los individuos, sino por la cultura que rige su día a día. Una cultura infrahumana hace personas infrahumanas. Y eso sólo se arregla con educación, y empezando ya a quitar un poco de importancia a la "libertad cultural". Al fin y al cabo, "libertad" es el mejor eufemismo para "negligencia".
¿Me he pasado? :3
viernes 9 de noviembre de 2007
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3 comentarios:
eres politicamente incorrecto.
quitando eso, un articulo sublime.
La cultura se puede conservar por vias menos "agresivas" que mantener a seres humanos en reservas practicando sus ritos para que blancos vayan a tirarle cacahuetes. La cultura medieval, por ejemplo, se sigue conservando mediante representaciones populares dias puntuales, libros, monumentos, etc.
Pero no por eso se debe obligar a una comunidad a reproducir ese tipo de cultura en pos a "una libertad" cultural.
Me temo que voy a ser menos correcta que tú.
Como ya te dije, opino que tienes razón, pero también que perpetuar estas desigualdades nos conviene - y apostaría cualquier cosa a a que esto es lo que piensan los líderes políticos cuando sueltan su bonita charla sobre "preservar culturas nativas".
No me haría ninguna gracia que esos países llegasen a suponer una amenaza para nuestra posición -al menos económica. Por otra parte, debes reconocer que esta situación es para los países más ricos un modo deliciosamente cómodo de lavar conciencias. ¿A quién "ayudaríamos" si no? Tendríamos que empezar a fijarnos en toda la mierda que tenemos en nuestras casas, y por algún motivo, la pobreza cerca de casa tiene poco de romántico, inspira más asco que compasión.
En fin, sé que hablo subjetivamente -me encanta estar en el lado de los niños ricos, y lo sabes - pero no creo que vaya tan desencaminada cuando afirmo que la situación nos conviene.
¿Corrección moral? ¿A quién le importa? Yo no necesito sentirme buena persona para sentirme bien.
@Anna: el problema es que muchos (los ignorantes) tienen un gran problema a la hora de diferenciar el mundo romántico e idealizado del arte y los recuentos -puramente subjetivos- de civilizaciones y culturas pasadas, del mundo real y los problemas reales. Como ejemplo, en el pasado medieval había un sentido para la inculcación de una fe ciega en un más allá benigno: la vida era poco más que dificultades y enfermedad, y sin una esperanza común sería muy difícil que la sociedad se mantuviese. En la actualidad, sin embargo, la naturaleza del problema cambia, y la religión se ve reducida a un vicio inútil en el que muy pocos tienen alguna clase de creencia genuina.
@ms fabulous: no creo que la incorrección en este sentido sea una cosa fácilmente cuantificable. Pero en cualquier caso, y principalmente debido a mi escepticismo, no soy tan rápido en ver las maravillas de la situación actual como tú. Puede que la pobreza genere ignorancia y por tanto inutilidad, pero en el mundo actual - el de la información y la desinformación - llevar la desgracia muy lejos es muy fácil. Los países tercermundistas no contarán siempre con la capacidad de extendernos sus conflictos, pero cada cierto tiempo lo hacen. No hay sino que ver la situación actual con Marruecos, una dictadura confesional que se apoya en el fanatismo ciego de sus súbditos y que se dedica a hacer amenazas -de momento casi siempre verbales, y en cualquier caso poco más que simbólicas- a la soberanía de España sobre algunos de sus territorios. Es fácil afirmar que estas amenazas sean retórica vana, pero es una retórica real y que cuenta con una masa de seguidores, muchos de ellos residentes en nuestro país. Y esto no puede sino ser producto de la ignorancia que permitimos. Y obviamente, no soy ajeno a quiénes deben ser los primeros promotores de la preservación cultural. Pero incluso desde un punto de vista plenamente egoísta -y de egoísmo sé bastante- me parece contraproducente perpetuar esto.
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